jueves, 26 de octubre de 2017


INNOVACIÓN, TERRITORIOS Y EQUIDAD

Artículo para Colombia desde la economía de la innovación


Trabajo realizado para FESCOL: Friedrich Eber Stiftung en Colombia

http://library.fes.de/pdf-files/bueros/kolumbien/13778.pdf

http://library.fes.de/pdf-files/bueros/kolumbien/13778.pdf

miércoles, 30 de agosto de 2017

Próximas publicaciones antes del 8 de septiembre de 2017


1. LA RINN y LA ESPECIALIZACIÓN ESTRATÉGICA INTELIGENTE DE BOGOTÁ REGIÓN. Una nueva aproximación

2. INNOVACIÓN, TERRITORIOS Y EQUIDAD. Comparación entre el Estado de Sao Paulo y Bogotá Cundinamarca. Documento de la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia


jueves, 15 de junio de 2017

COLOMBIA, UNA 

ECONOMÍA SUPERFICIAL 

LAS ECONOMÍAS DEPENDIENTES DE EXPORTACIONES DE COMMODITIES MINERO ENERGÉTICOS HAN TENIDO LOS CRECIMIENTOS MÁS BAJOS DESDE EL AÑO 2009 Y LAS QUE MÁS LENTAMENTE SE RECUPERARÁN HASTA TANTO NO ADELANTEN UN PROGRAMA DE RESTRUCTURACIÓN INDUSTRIAL. Banco Mundial. 2017


Una versión más corta está publicada en http://www.razonpublica.com/index.php/economia-y-sociedad/10317-colombia,-una-econom%C3%ADa-superficial-en-una-sociedad-superficial.html

Foto: Gabriele Siegrist
La bonanza minero energética que Colombia vivió en los primeros años de este siglo, no se aprovechó para impulsar un proceso de reindustrialización respaldado en la creación de capacidades en conocimiento, creatividad e innovación, y comprensivo de nuevos factores globales, como: acelerados cambios tecnológicos luego de la crisis financiera del 2008 que derivó en el surgimiento de las industrias 4.0; mayor conciencia de protección del medio ambiente por el tipo de crecimiento y de tecnologías usadas que serán reemplazadas por otra revolución en marcha: las industrias de las tecnologías ecológicas; y fin del ciclo del crecimiento basado en el comercio internacional pues su crecimiento exponencial se frenó en seco en 2012, luego de un ciclo de aproximadamente cincuenta años y con tasas de crecimiento muy altas desde los años 1990s.

Así, los fundamentales del crecimiento económico sustentado en el comercio mundial, pasaron de largo por Colombia porque que lleva 47 años sin política industrial. Sin embargo, todo vestigio del modelo de sustitución de exportaciones expiró en 1991, entonces, la mayor responsabilidad le cabe al “modelo” actual. Para abrir y globalizar la economía y desarrollar la nación, no se adelantó un proceso deliberado, pensado y planificado de reestructuración del sistema productivo hacia nuevos sectores industriales y de servicios sofisticados asociados al desarrollo de capacidades en conocimiento e innovación, porque el comercio internacional es motor de crecimiento alto y sostenido si el desarrollo productivo, la innovación y el emprendimiento, están detrás. Esto es algo que no hizo Colombia: ni transformación productiva ni inserción internacional en nuevas actividades industriales y de servicios producto de capacidades propias y de la  interacción de estas con fuentes externas de innovación, inversión y producción.

Por tanto, la política económica no ha respondido a necesidades crecientes de un país más grande en población, anhelante de bienestar y de oportunidades ciertas y duraderas, periferias urbanas y rurales reclamando pendientes sociales, necesidades básicas aplazadas y modernización. Es decir, la economía colombiana no puede vivir de las posverdades del “país milagro”, del “país de moda”, del país regalado a la confianza inversionista, y con locomotoras sin rieles.

Los argumentos del gobierno no son creíbles, menos los de la oposición uribista, porque ambos administraron mal la bonanza, no reconocieron enfermedad holandesa, y nada hicieron para reestructurar la economía una vez el boom expirara. 

Economía superficial en sociedad superficial

Los modelos de innovación en el mundo van en la séptima generación desde que emergieron en los años 1950, cuando la heterodoxia neoschumpeteriana logra explicar que el 85% de las fuentes de un crecimiento alto y sostenido están en la transformación productiva sustentada en el desarrollo tecnológico a partir de conocimiento creado y aplicado a la producción y convertido en innovaciones sofisticadas y en emprendimientos de alto impacto. De esta manera, la ciencia y la tecnología poco o nada ha contribuido en Colombia al crecimiento y la productividad.

En los años 1950 y 1960 surgió el modelo de innovación 1.0. Hoy hablamos del modelo 7.0, y de las revoluciones de las industrias 4.0 y de las tecnologías ecológicas. Sin embargo, Colombia no ha superado el modelo productivo extractivo, donde el surgimiento de capacidades en innovación tiene poco espacio, por tanto, son actividades que generan rentas pero escaso desarrollo y bienestar. Con este esquema, no hay ingreso al mundo de la innovación. Una especie de modelo de innovación 0, porque Colombia no desarrolló centros de investigaciones en minería de carbón, ni industrias asociadas a su cadena de valor.

Los modelos iniciales de innovación cuando emergieron, relacionaban dos cosas: impulso de sectores estratégicos - muchos nuevos -, respaldados por capacidades en educación y en ciencia para la innovación tecnológica. Colombia hizo durante el periodo 1950 - 1970 política industrial sin alcanzar a desarrollar capacidades suficientes para el aprendizaje. El incipiente proceso paró abruptamente una vez expiró el gobierno de Lleras Restrepo, pues desde entonces, se empezó a trabajar un neoliberalismo superficial y ambiguo, hasta cuando César Gaviria y su kínder destaparon las cartas. Una buena apertura era necesaria, por no decir que urgente e inevitable, pero no así.       

En consecuencia, el bajo crecimiento de la economía colombiana está principalmente asociado con el rezago de largo plazo de la producción y por tanto en educación, CyT, emprendimiento, y sus instituciones respectivas, impactando negativamente las políticas sociales, el desarrollo de infraestructura, y las energías alternativas.

El ahora fallido modelo del 91 le quitó al estado la iniciativa y la capacidad para innovar y emprender en sectores productivos y áreas tecnológicas estratégicas. Esta es la razón por la cual los modelos de innovación 3.0 (interacción entre industrias, universidades y estado), luego el de redes (4.0), después los sistemas de innovación (5.0), y los modelos 6.0 y 7.0 que aluden al innovador y emprendedor individual, son aproximaciones superficiales, con excepción de Medellín.

Innovaciones en el campo de la salud efectuadas por colombianos de la diáspora y algunos desde acá – Llinás, Barraquer, Reinolds, Hakim, y muchos más -, cuyos inventos hubieran derivado en nuevas empresas innovadoras (start ups) si las políticas industrial, de CyT, y emprendimiento, fueran correctas.

Sin embargo, los desarrollos recientes en el sector de defensa en sus distintas armas y en la policía, muestran que cuando hay voluntad política si se pueden hacer avances que en pocos años pueden conducir a la frontera del conocimiento y de la producción. 

Igual se puede decir en el sector de construcción con los procesos de innovación en la Organización Corona, y en Argos. Amén de los ya conocidos aportes de los CENIS para el sector agrícola, especialmente Cenicafé.  

Diagnóstico a medias

Los exministros Perry y Hommes en sus columnas del 4 de junio de este año, en El Tiempo, escribieron cosas importantes.

Perrry. “…la casi totalidad del crecimiento de la última década y media se debió a factores externos: altos precios de los productos de exportación y alta tasa de inversión extranjera. Y poco a esfuerzos propios. De hecho, la ‘productividad’ laboral de la economía (cuánto produce un trabajador en promedio) ha estado virtualmente estancada. Por eso, crecemos apenas al 2 %, o menos, y hay tanta desazón”. Y luego resume los resultados del último informe del Consejo Privado de Competitividad, así:

“Un trabajador en Colombia produce menos de la mitad que en Chile y menos de la cuarta parte que en EE. UU. Por eso, el ingreso promedio de los colombianos es apenas algo más de la mitad del chileno y bastante menos de la cuarta parte que el de los gringos.
El poco crecimiento de la productividad entre el 2002 y el 2016 fue por aumentos de la productividad de algunas empresas líderes, que no se generalizaron ni difundieron al resto de la economía.

Deficiencias en infraestructura de transporte y en calidad de educación, salud e instituciones (derechos de propiedad, seguridad jurídica, justicia) tiene su cuota de responsabilidad.

Este panorama desolador se debe a que, los gobiernos de Uribe y Santos se atragantaron con los recursos petroleros y descuidaron los fundamentos del crecimiento económico a largo plazo. De ahí que el período 2002-2016 muestre un progreso social que poco tenía que ver con la calidad de las políticas económicas y sociales. Una década y media perdida para el crecimiento futuro”.

Hommes, luego de escuchar la presentación de un informe del caso de Singapur, rescata lo siguiente: “no existe en Colombia una estrategia bien definida de desarrollo productivo ni una entidad encargada de formularla en coordinación con otras entidades del sector público y del sector privado”. Ni tiene un fondo con dineros públicos para establecer centros de investigación en sectores específicos, que generen innovación en las industrias y atraigan inversión en investigación y desarrollo, y termina: “Lo importante es entender que el Estado colombiano no está diseñado para fomentar y acelerar desarrollo económico. Si no cambia la organización del Estado es posible que no salgamos del pantano de bajo crecimiento en el que nos encontramos.”

Sin embargo, los exministros no dicen que la productividad y la reorganización del estado, como lo indica la experiencia de los países avanzados y emergentes, necesita una política industrial respaldada en capacidades en educación, ciencia y tecnología para la innovación y el emprendimiento. La bonanza petrolera debió sembrar en una política industrial, en educación y en investigación. Hommes dijo en 1991, que la mejor política industrial era no tener política industrial, y con eso se llevó por delante la calidad de la educación, la calidad y cantidad investigación y las potencialidades para el emprendimiento y la innovación disruptiva. Hoy Colombia es una economía superficial donde mandan las franquicias, el comercio al detal,  importador neto de tecnología, arrinconada en errores de concepto y de política, y con instituciones blandas perforadas por el clientelismo, la corrupción, el narcotrafico, la informalidad y el inmediatismo.

La incapacidad fiscal pero también de la estructura productiva de la economía, impide, por ejemplo, mejoras salariales por encima del IPC para los maestros, acompañadas de inversiones en calidad y en infraestructura para la educación pública, y de esa manera contribuir a cerrar brechas sociales y territoriales. Esta insolvencia fiscal se debe a dos razones: no es una economía con predominancia en actividades sofisticadas con rendimientos crecientes; y la corrupción que va acompañada de ineficiencia y falta de innovación, le resta inmensos recursos a las políticas sociales, y de desarrollo económico, científico y tecnológico. Los saltos productivos son los que permiten saltos en los salarios y en el bienestar de toda la sociedad porque también impactan positivamente sectores tradicionales. Henry Ford, subió los salarios de sus trabajadores para que compraran los carros que fabricaban, y lo hizo porque era un sector nuevo e innovador con rendimientos crecientes.

Lula y Dilma intentaron lo mismo, pero las crisis por factores externos e internos aparecieron antes de tiempo, y el proceso está afectado, sobre todo porque el gobierno de facto es de una absoluta insolvencia política, ética y programática.       

Para salir de la superficialidad

1) Reorganizar el estado implica revisar la constitución para disponer de un proyecto nacional de desarrollo de largo plazo, y superar la enfermedad de que el mañana no existe. El corto plazo como fin, es una enfermedad letal porque la vida y el desarrollo de las personas y de las sociedades, no es así.  En ese marco el bien común debe estar por delante del mercado y sus agentes, aunque por supuesto trabajando con ellos desde sus respectivos espacios.

2) Se necesita un estado emprendedor que intervenga en la política industrial para desarrollar sectores productivos y áreas tecnológicas estratégicas, en asocio con empresarios, universidades y regiones. Las industrias 4.0 y las industrias ecológicas se deben a estados emprendedores que intervienen estratégicamente en el desarrollo industrial, en el conocimiento y la innovación: Alemania, USA, China, Japón, Francia, Brasil, Corea, países nórdicos, y muchos más del club de los avanzados y emergentes dinámicos. Decir lo contrario son posverdades colombianas típicas de los últimos 25 años.


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3)  Ecopetrol tiene un saldo de ineficiencia y de corrupción por explicar con Reficar, Bionergy y la promesa incumplida de modernizar la refinería de Barrancabermeja, con lo cual en cinco años el país se ahorraría cada cinco añosUS$22 mil millones en importaciones de refinados, según estudio de Mario Valencia, que servirían para el desarrollo futuro del sector y la reestructuración productiva nacional. El Instituto Colombiano del Petróleo es un “recinto secreto” de investigación cuando debería irrigar desarrollo por todo el país, como Petrobras en Brasil.

4)   La venta de Isagén fue el mayor despropósito de la política económica de Santos - así como las ventas de activos similares en el gobierno de Uribe -, porque se perdió la empresa pública que hubiera liderado el salto a las energías alternativas. Lo grave con ese desastroso negocio para el futuro sostenible son dos cosas: recién un año después de la venta dijo el gobierno cómo se invirtieron esos recursos: dos billones y medio en las 4G, tres billones y medio en papeles del estado para amortiguar el déficit fiscal, y $650.000 mil millones para comprar la voluntad política de los congresistas para que aprobaran la de venta de Isagen. La mermelada de la corrupción una vez más en el Capitolio.  

5)  Entonces, todo el sistema minero energético, base de la especialización reciente de Colombia, fue mal pensado, administrado y planificado, y dejó empobrecido al estado colombiano, y desguarnecido el sistema productivo, el conocimiento y la innovación.  

6)   De esta manera, la educación no puede responder a un proyecto de nuevo estado, de una economía y de una sociedad del siglo XXI. Todo el sistema debe reestructurarse. Las escuelas de economía industrial deben reabrirse. Y las teorías del desarrollo deben hacer parte de un proceso pedagógico desde la primaria. Esto requiere de una revolución de largo plazo en la educación, comenzando con un plan estratégico de 12 años.

A más de errores en las “políticas de desarrollo”, tal vez con origen en ellas, la crisis estructural de la economía se mezcla con la crisis del sistema político y del sistema de justicia: el clientelismo y la corrupción atravesando la sociedad propiciando una crisis institucional pavorosa. La sociedad y la economía superficial son insostenibles.

lunes, 5 de junio de 2017

COLOMBIA UNA ECONOMÍA 1.0


Foto: Gabriele Siegrist
Cuando una economía desacelera su crecimiento de manera rápida y sostenida, antes que en factores externos debe buscar en su modelo y políticas las causas, efectos y soluciones. Echarle la culpa a la voladura de oleoductos es el más delirante y mentiroso de los argumentos que se puede hacer para amparar una política económica equivocada y un modelo de crecimiento que hace agua por todo lado. También continuar con el argumento de la caída de los precios del petróleo, no puede ser una disculpa eterna porque la bonanza no se sembró para desarrollar y diversificar otros sectores y desatar una cultura de la innovación y del emprendimiento. La verdad está en otros argumentos de tipo estructural que se traduce en fallas sistémicas del mercado y del estado. Veamos como es la cosa.

Colombia una economía con ideas de hace medio siglo

Mientras los modelos de innovación en el mundo van por su séptima generación desde que emergieron en la mitad del siglo XX, cuando la economía de la innovación inspirada en Schumpeter empieza a explicar que el 85% de las fuentes de un crecimiento alto y sostenido estaban en la transformación productiva a través de nuevas actividades con rendimientos crecientes sustentadas en el desarrollo tecnológico a partir de conocimiento aplicado a la producción y convertido en innovación.

En los años 1950 y 1960 surgió el modelo de innovación 1.0. Hoy hablamos del modelo 7.0, de la revolución de las industrias 4.0, y de las industrias de las tecnologías ecológicas. Sin embargo, Colombia no ha salido del modelo extractivo de los rendimientos decrecientes, donde los precios los definen actores externos y la tecnología también.

Colombia no desarrolló un centro de investigaciones en minería de carbón y pocos en agro-industria. Cuando se compra un café en las tiendas Juan Valdez, todos los equipos con los cuales se prepara, son importados, incluidos los que permiten identificar distintos sabores y aromas, para los cafés filtrados. En qué se avanzó, en variedades, gracias a Cenicafé. Es decir, de la tierra no se sale.

El crecimiento de 1.1% de la economía colombiana en el primer trimestre de 2017, está principalmente asociado con el rezago de la estructura productiva y el correspondiente atraso en educación, CyT, emprendimiento, y por tanto en su andamiaje institucional, en las políticas sociales y en infraestructura. Una especie de falla sistémica propia.

Así las cosas, Colombia no ha salido del modelo de innovación 1.0 porque la educación, así como la ciencia, la tecnología y la innovación (CTeI), continúan divididas entre el mundo de la academia y el de la producción, pues recién en el legislativo se tramitó una ley para que proyectos innovadores (spin – off) producto de la investigación universitaria, se negocien fácilmente con el sector privado sin generar conflictos internos en la universidad. Brasil resolvió este problema hace 17 años, y los países avanzados mucho antes.

Esto ocurre porque al Estado se le quitó iniciativa y capacidad para innovar y emprender en nuevos sectores productivos y en nuevas áreas tecnológicas estratégicas a la nación. Por eso los modelos de innovación 3.0 (interacción entre industrias, universidades y estado), luego el de redes (4.0), después el de los sistemas de innovación (5.0), y los modelos 6.0 y 7.0 que aluden al innovador y emprendedor individual que en los países avanzados y en los emergentes puede desarrollar sus iniciativas porque los instrumentos que necesita están disponibles, en Colombia no han pasado de la especulación, de documentos Conpes, de intentos en su mayoría fallidos, y de unos pocos casos exitosos que permiten abrigar alguna esperanza de que si se puede.

Cómo salir de la economía 1.0
    
Desarrollaré este aparte con un ejemplo hipotético sustentado en los sectores del Programa de Transformación Productiva (PTP) y de las cadenas de la Política de Desarrollo Productivo (PDP).

Colombia no ha logrado superar la más sencilla, fácil e inteligente decisión de tener una PDP articulada a la de (CTeI), con dos agendas: una transversal y otra sectorial. La primera, son las bases que respaldan el desarrollo, la competitividad y la productividad; y la segunda, le dan forma y fondo al sistema económico y orientan a los agentes del mercado, del conocimiento y de la innovación, y son las que permiten el surgimiento de actividades con rendimientos crecientes, a través de los cuales suben los salarios a tasas más altas, así como las fuentes de empleo y de oportunidades para el trabajo independiente, y la tasa de recaudos impositivos en relación al PIB.  

Con el fin de superar este rezago conceptual, las PDP y de CTeI deben armar una estructura productiva, como la sugerida en la gráfica, semejante a la que tienen las economías avanzadas y emergentes dinámicas. Con ella se supera la idea de que todos los sectores son iguales y los instrumentos también. La agenda sectorial son las tres agrupaciones sectoriales en color verde:

·  sectores en áreas estratégicas: futuro;
· sectores de contenido tecnológico donde el país tiene posicionamiento internacional: capacidades construidas en un pasado no lejano, determinantes en la integración y competitividad del sistema productivo y de innovación, presente y futuro;
·  y sectores para la competitividad: pasado con vigencia en el presente que generan la gran masa de empleo, exportaciones e impuestos.


Estas tres agrupaciones sectoriales están relacionadas con unas áreas tecnológicas de la política de CTeI. A su vez, la interrelación entre producción y tecnología genera condiciones para que surja el emprendimiento (E), donde emana la nueva generación de empresas innovadoras o start ups. Las agrupaciones sectoriales y las áreas tecnológicas se retroalimentan mediante instrumentos que son funcionales a la producción, a la innovación y el emprendimiento, para construir un potente sistema nacional de innovación y fortalecer los sistemas regionales. Colombia solo ha trabajado apoyando sectores viejos, con poco espacio para sectores sofisticados que son los que más generan externalidades positivas en la economía, la sociedad y el estado.

Si Colombia estructura las PDP, de CTeI, y de emprendimiento, y los correspondientes sistemas de innovación con una idea conceptual como la descrita, daría un paso inmenso en su concepto de desarrollo, por varias razones: si hay relación entre desarrollo productivo e innovación, se generan condiciones para el surgimiento de nuevas empresas con distintos niveles de complejidad y novedad (en la  gráfica, start ups 1, 2 y 3), a través de una política nacional de emprendimiento y de una mejor política de educación para disponer del factor humano que el cambio estructural demanda. Y dadas estas condiciones, la cultura se convierte en un factor endógeno determinante de la nación y los territorios.

Razones de la sin razón

1) Colombia no dispone de un proyecto nacional de desarrollo de largo plazo, motivo por el cual las perspectivas de las políticas, de los agentes y de la ciudadanía, son de corto plazo. El mañana no existe.



2) La política de desarrollo productivo no está pensada para la productividad, la innovación y el emprendimiento, por lo cual no hay política de CTeI, ni de emprendimiento. Al no existir estas tres políticas, no existe en la realidad un sistema de producción e innovación como fuente segura para un crecimiento alto y sostenido.
3) Tampoco el emprendimiento puede ir más allá de proyectos de escasa y mediana sofisticación, y solo de vez en cuando ocurre el milagro de una iniciativa disruptiva.
4) La política macroeconómica no es para el desarrollo, por eso 15 reformas tributarias en 26 años, y por ello la informalidad, la ilegalidad, la evasión y la elusión, que sumados a la corrupción y a la guerra, a lo que se suma una regla fiscal pensada para una economía perfecta (rendimientos decrecientes) y no para una en desequilibrio (rendimientos crecientes), le quitan recursos al desarrollo económico y social, y al papel de un estado emprendedor que haga alianzas con las empresas para investigar, innovar y emprender, pues hoy solo obedece a los privados y sus intereses.
5) Con la caída de la demanda la reforma tributaria quedará parcialmente neutralizada y no podrá resolver problemas de la justa protesta social.


A Colombia hay que repensarla aprovechando la paz, porque esta es libertad, vida, progreso, bienestar y oportunidades para todos. 

ELECCIONES DE COLOMBIA 2018: LA PAZ CUESTE LO QUE CUESTE, DURE LO QUE DURE

Escenarios políticos  

También está en http://confidencialcolombia.com/es/1/5081/31255/La-paz-cueste-lo-que-cueste-dure-lo-que-dure-jaime-acosta-sociedad-superficial-la-paz-cueste.htm

Foto: Gabriele Siegrist
Los grandes medios lanzaron hace un año el negocio de la campaña presidencial 2018. Un mercado y un instrumento de manipulación política, según el interés de sus trimillonarios dueños. Los demás somos el público y los payasos de la carpa. Así funciona en Colombia la “democracia” de una sociedad superficial, retrogada y violenta.

En medio de un enfangado ambiente político e institucional, al que se suma una economía en crisis por culpa de un modelo económico que hace agua por todo lado, las cartas para la presidencia están en la mesa.

Hay tres bloques, un primer bloque de ultraderecha liderado por Uribe y Vargas Lleras, maroma urdida en silencio y puesta en evidencia con  las declaraciones del telonero de Cambio Radical, Jorge Enrique Vélez, clon de los Vélez de Uribe. A ellos se cuelgan Pastrana, Ordoñez, los pastores, Marta Lucía, y cuanto saldo queda de Laureano Gómez. Su carta, volver trizas el acuerdo de paz, y tomarse los tres poderes para hacer de esta una sociedad aún más premoderna - ya comenzaron con la Corte Constitucional gracias a Santos y a un rector que parecía pacifista y progresista que recomendó a un jurista confeso enemigo de la paz desde hace años -, para perforar una ley de tierras que lleva esperando cincuenta años, hostigar la JEP (Justicia Especial de Paz), y descartar la reforma política con el fin de que las elecciones inmediatas sean más sucias que todas las anteriores, quitándole oxígeno a la paz y cerrándole el camino a nuevos partidos, como Compromiso Ciudadano por Colombia.

Sin embargo, Vargas LLeras aguarda a ver si hace pública la alianza con Uribe o si arma carpa aparte sabiendo que con él se irá gran parte del electorado de Uribe porque no hay en el Centro Democrático un Uribe II, así como conservadores y liberales agazapados, y los tristemente célebres hijos menores de Galán y Lara Bonilla. Además, sin saber que deriva política tomara el ex embajador Pinzón, que apunta a tomar adeptos de la polarización. 

El segundo bloque, gracias a Fernando Londoño y al golpe de la Corte Constitucional al fast track, lo conforma un frente por la paz, entre la U, el partido liberal, y conservadores amigos de la paz. De La Calle, Cristo, Galán, los Gaviria y los Serpa, están alineados. Su carta, la defensa de la paz y del acuerdo, más alguna posición contra la corrupción, y una intensión programática de corte social de talante neoliberal. Su lado bueno, la paz, que llevará en estos días gente a la calle y a las redes. Sin embargo, no todos votarán por su candidato porque la paz no solo está en ellos.

El tercer bloque, de movimientos y partidos independientes, conformado por Compromiso Ciudadano que lidera Fajardo, la Alianza Verde de Claudia López y Navarro, el Polo de Robledo, y expectativa con Clara López y Petro. Éste último jurídicamente inhabilitado será un jugador importante porque en la plaza pública no hay ahora quien le gane y será importante para contrarrestar a Vargas Lleras. Esta fuerza no tiene problema en hacer una coalición por la paz con De La Calle y otros liberales, aunque sería difícil una alianza en los temas de corrupción y en un programa de desarrollo que sea distinto al de la ortodoxia neoliberal, que por ideología e intereses, los liberales del 91 defienden a pesar de que el modelo está irreparablemente fracturado.

Así las cosas, a Petro no le expedirán boleta de libertad jurídica y a Fajardo intentarán bloquearlo en la reforma política, como lo dijo, sin nombrarlo, el Vélez de Vargas en su entrevista con Yamid Amat. El argumento de que es tarde para implementar una reforma, es ruin y antidemocrático, porque la primera vuelta y las legislativas están lejos. El objetivo mezquino es cerrarle la puerta a la depuración, a la modernización política, y a la paz.

Este bloque tiene una ventaja. Recoge elementos del talante de Obama, Sanders, Macron, Merkel, Mujica, Correa, Bachelet, Pedro Sánchez, Trudeau, y del holandés y del austriaco que derrotaron a la ultraderecha. Tiene una carta para ganar la presidencia, Fajardo, y hay equipo para hacer un gran gobierno incluyendo gente que ahora defiende la paz y que debe continuar para consolidar la implementación. Es además la primera vez que dos líderes con PHD aspiran a la presidencia, y no permitirán que la figura del profesor sea motivo de desplantes, como hizo Santos con Mockus.

Si dejan a un lado los egos por ser todos presidente y vicepresidente, Colombia tendría antes de la primera vuelta una coalición ciudadana y campesina a 12 años - que gane ampliamente en la primera vuelta -, para gobernar con poder y legitimidad. Hay oportunidad para todos, pero no todos pueden ser rey o reina. Todos, con excepción del ex gobernador y ex alcalde, tienen techo. Por eso, la paz hay que defenderla desde ya, como acción política de una gran coalición por la reconciliación, no solo desde el congreso, si no desde la calle, las páginas, las redes y los partidos, que deben salir del congreso y del twitter a las plazas.

Si el acuerdo de paz se afianza a través de la mejor reglamentación e implementación, responsabilidad de Santos y del congreso, la lucha contra la corrupción y el diseño de un programa inédito de desarrollo, será posible. Sin una buena paz, imposible.

En estos largos meses ha quedado claro que Colombia estaba engañada, porque se usó la guerra para robarse el estado entre políticos y empresarios, robarse tierras baldías y de campesinos indefensos, y afianzar un modelo de crecimiento donde primero está el mercado que el bien común. Los sectores clave tienen problemas estructurales irreparables: hacienda, justicia, salud, educación, pensiones, impuestos, infraestructura, minería, medio ambiente, ciencia y tecnología, emprendimiento, el campo, la descentralización, y la cultura en pobreza franciscana.

Entonces, la agenda inmediata es una coalición por la paz, y abrir espacio a una concertación posterior contra la corrupción y por un programa común que permita escribir una nueva página para Colombia. Hay que moverse porque rondan las sombras del NO, como el nuevo asalto que preparan al último puesto de magistrado que queda por relevar en la Corte Constitucional.

El Si perdió por errores y el NO ganó por aciertos mentirosos que fueron violencia contra el electorado, como lo imputó una magistrada del Consejo de Estado que nada volvió a decir. La historia del NO, no se puede repetir porque la paz se acaba y con ella Colombia. La paz es el camino a una nación sin corrupción y a una nueva noción de desarrollo que deje atrás siglos de premodernidad, injusticia y maldad. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

CIUDAD NORTE DE BOGOTÁ, UN NEGOCIO Y NADA MÁS


foto: Gabriele Siegrist
Este proyecto, bautizado en el acuerdo final Lagos de Torca, tiene características de una ciudad de hace 30 años, porque primero está pensado como negocio y después como bien común. Ciertas características urbanísticas como, ancho de andenes, espacios públicos, anchos de las vías, son similares a Ciudad Salitre - para que el lector tenga una idea -, con el elemento adicional de las ciclorrutas.

La iniciativa reactiva la urbanización de 1.800 hectáreas de suelo de expansión en el norte de Bogotá - un territorio 15 veces más grande que el campus de la Universidad Nacional -, donde se ubicarán entre 350.000 y 432.000 habitantes.[1]
Es un urbanismo amigable con peatones, usuarios de bicicleta y exuberante en troncales de Transmilenio, donde los privados ponen la plata para construir vías, redes de servicios, equipamientos, restauración ecológica, parques lineales y zonas paisajísticas, a cambio de derechos de edificabilidad. Esto asegura una planificación que nunca se cumplirá y un proceso de construcción desordenado como al final terminó ocurriendo con Ciudad Salitre. 

De 150.000 viviendas que se espera construir, 50.000 serán subsidiadas. El 15 por ciento del área se destinará a usos comerciales y dotacionales, y en los proyectos de vivienda con subsidio, el 70 por ciento de las manzanas tendrán en el primer piso espacios para comercio y servicios.  En otras palabras, una ciudad tienda que debería llamarse ciudad Fenalco. Es un proyecto convencional con elementos de ciudades sostenibles de hace años, dividida en 34 planes parciales.
Cómo sería una ciudad del futuro: sostenible, de la innovación y la cultura

Los urbanistas de hoy organizan las ciudades como una red integrada y no como un conjunto de sectores independientes. El objetivo es elevar la calidad de vida de los habitantes gracias a la combinación de la innovación tecnológica y social; la utilización de las TIC para el mejor desempeño de sectores como el transporte, la energía, la seguridad urbana, la economía circular; con servicios e industrias de nueva generación que fomenten el emprendimiento, la creatividad y el conocimiento, para que sus habitantes hagan ahí su vida.

Bajada de internet con adaptaciones de Jaime Acosta P.
Una ciudad del futuro integra conceptos que conjugan diversos factores: grandes espacios verdes accesibles y utilizables para que las personas convivan juntos, creen vitalidad económica y cultura propia; transporte público y privado no contaminante para abatir la dependencia del automóvil; arquitectura sostenible y de pequeños bloques que permita formar una densa malla de calles y caminos amigables para que los peatones puedan caminar y andar en bicicleta. Las construcciones más ecológicas aumentan las posibilidades de comercialización de los edificios más verdes, las cuales usan materiales, tecnologías y energías alternativas. Esta no es la concepción de esta ciudad de Peñalosa.

Las ciudades sostenibles y de la innovación se ajustan así mismas porque tienen su propio modelo de gobernanza para la eficacia de sus distintas operaciones: parque inmobiliario, movilidad, gestión de desechos, espacios para emprendedores, investigadores, creativos y artistas, con colegios, universidades, centros de investigación, y servicios de salud relacionados con desarrollar una economía del conocimiento y de la innovación. Esta tampoco es la ciudad que piensa Peñalosa.

Bajada de internet

Lagos de Torca, en Ciudad Norte, tal como está concebida no es un proyecto sostenible ni de la innovación ni de la economía ni de la sociedad del mañana. Su arquitectura no es sostenible, entonces, su concepto de urbanismo sostenible queda reducido a menos de la mitad.
La economía a desarrollar no alude a aprovechar su potencial latente: universidades (Rosario, Escuela Colombiana de Ingeniería, UDCA, del Bosque, entre otras), y colegios importantes, para hacer una ciudad del conocimiento, donde vivan personas vinculadas a las instituciones de educación: estudiantes, profesores, investigadores, artistas, profesionales, tecnológos, emprendedores. Debe tener hábitats de innovación y hábitats para la cultura y las artes, como centro de vida y de actividades laborales, recreativas y emprendedoras. Los campus de las universidades del Rosario y de la Escuela Colombia de Ingeniería deben ser el centro de su futuro. No puede ser otra ciudad dormitorio porque así no soluciona problemas de movilidad y convivencia. Las grandes metrópolis están cada vez más conformadas por ciudades autónomas para evitar que la gente se desplace en las mañanas y en las noches del sur al norte o de oriente a occidente como hoy ocurre en Bogotá. 
Bajada de internet

El enfoque de su actividad económica desconoce su potencial endógeno: el medio ambiente, la educación y la investigación; desconoce que limita con el territorio de la sabana centro de Bogotá, el cual se proyecta a través del proyecto de la Región de Innovación (RINN). Ahí están asentadas las más importantes industrias de Bogotá Cundinamarca, otras universidades: Sabana, Militar, entre otras, muchos colegios, algunos los mejores de Colombia.

Sabana Centro de Bogotá Cundinamarca Región de innovación
 concepción de la RINN Jaime Acosta P.  
Si este proyecto no está integrada a la RINN, entonces, no se integra de manera correcta con la reserva Van del Hammen. En consecuencia, no responde al desastroso proceso de urbanización de Chía, Cota, Cajicá, Sopó, Tocancipá, Zipaquirá, y del norte y occidente de Bogotá. No es un urbanismo para un nuevo modelo de vida, economía y comunidad. 

Sería el proyecto de futuro de Bogotá Región ante la incapacidad de la actual y de otras administraciones para desarrollar el Anillo de la Innovación en el territorio de Corferias, Puente Aranda y Fontibón.  Ciudad Salud Región en el entorno del Hospital San Juan de Dios en el Centro de Bogotá; y de la Ciudad del Estado, de la ciencia y la cultura en los predios del CAN - Universidad Nacional.

Innobo Tec en el Anillo de la Innovación. 2010.
Dirección urbanistica: arq. Fernando Viviescas.
Concepto de hábitat de la innovación: Jaime Acosta 



Parque de CyT de Bogotá en campus de la UNAL y el CAN.
Arquitecto Urbanista Fernando Viviescas.
Concepción del parque de CyT 2012: Jaime Acosta.

Proyecto de renovación del CAN


El fracaso de las administraciones y de los actores de la sinergia estado, empresas, universidades y sociedad, se expresa en estos intentos nunca llevados a la realidad, o de manera precaria como se intenta con Ciudad Salud. Si ésta se hubiera iniciado en el gobierno de Petro, el problema del Bronx y del barrio San Bernardo no hubiera avanzado, y hoy la plaza de Bolívar y la casa de Nariño no serían una especie de fortalezas por donde la gente no transita con libertad, porque la indigencia y la delincuencia menor acechan.  


Ciudad Salud Región. Arq. Fernando Viviescas y Ana María Flórez.
Concepto de cluster de salud y vida: Jaime Acosta. 2012
En resumen, una ciudad innovadora y sostenible satisface necesidades de la generación presente sin sacrificar las necesidades de las generaciones futuras. Sin embargo, Ciudad Norte no es una ciudad del futuro, es un gran negocio, con pobre urbanismo, dudoso ambientalismo y nada más.
La Universidad del Rosario tiene las capacidades para proponer y concebir un proyecto de futuro en un espacio menor, porque creo que es una universidad que puede responder desde el presente a los desafíos de una nueva sociedad en el futuro.








[1] La zona comprende áreas de las localidades de Suba y Usaquén, y limita por el norte con Chía, por el oriente con la reserva del Bosque oriental, por el occidente con la reserva Thomas van der Hammen y por el sur con las calles 189, 191, 192, 193 y 183. En varios tramos limita con el perímetro urbano actual de la ciudad.